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Descripción de instrumental (parte 1).

Tras unos cuantos días de parón de observaciones por varios motivos (principalmente el tardío otoño que se ha instalado, con sus cielos cubiertos), he pensado realizar esta entrada: una entrada sobre material astronómico e instrumental. Todas las observaciones que se verán aquí están y estarán hechas con mi material, y considero útil poder mostrároslo y explicaros pros y contras, siempre desde mi punto de vista que puede ser más o menos acertado.

Personalmente, no me gusta citar marcas comerciales: no me pagan por ello y lo que para uno es bueno, para otro es malo y viceversa. Pero me veo obligado a ello; las marcas están presentes en el mundo de la astronomía (¿y en qué mundo no lo están?) y si quiero hacer un pequeño análisis, me veo obligado a citarlas y dar mi parecer (que, nuevamente recalco, puede ser acertado o desacertado, cada persona tiene su opinión).

GSO 12” Dobson.

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Tubo: Reflector newtoniano 300 mm. apertura, 1500 mm. de distancia focal (F:5).

Montura: Dobson manual sin mecanización.

Realmente es mi equipo favorito. Su tamaño es ideal para el transporte (siempre que el coche lo permita, pero salvo pequeñas excepciones, permite buena transportabilidad). Luminoso, sencillo, personalizable. Pienso que es la manera de tener un instrumental que comienza a adentrarse en las aperturas “grandes” a un coste bastante asequible. El hecho de no poseer seguimiento ni localización automática de objetos puede convertirse en una ventaja: el conocimiento del cielo que se obtiene en el proceso de encontrar aquello que buscamos. Si os dais cuenta, comienzo mis reseñas de observaciones con una manera de localizar el objeto por “saltos estelares”. Estos saltos, estos “viajes” me han enseñado y me han permitido encontrar por el camino bellos objetos y campos estelares dignos de ser observados

Modificaciones:

  • Asa paralela al tubo: Útil tanto para transporte como para manejo del propio tubo. Atornillada, no pegada (un despegue del asa en el transporte sería fatal).
  • Telrad: Complemento útil para aperturas de 300 mm. en adelante. Aunque no sustituye al buscador tradicional, sino que lo complementa, ha habido noches en las que no he utilizado este último, haciendo todas las búsquedas mediante el Telrad.
  • Enfocador Crayford 10:1 : El enfocador que viene de serie no me convencía, y tras sugerencia de mi amigo y compañero Joaquín, opté por cambiarlo. Para oculares de 2” y 1.25”, sin holguras y dos velocidades de enfoque.
  • Buscador óptico 8×50: Creo que el buscador que viene de serie con este tubo, al menos antiguamente, es un 6×30. Con un 6×30 mi opinión es que se tiene un juguete que varias veces no dará la talla. Un 8×50 me parece lo mínimo serio. Con este tubo no hace falta que sea acodado, se llega a observar cómodamente. Tal vez me gustaría tenerlo con el retículo iluminado, pero eso son pequeños detalles. A día de hoy cumple su función.
  • Sistema de ventilación: Hoy en día casi todos los tubos de este tamaño vienen ya con un sistema de ventilación – refrigeración que acelera la aclimatación del espejo. Bueno pues… este venía sin él. Un ventilador corriente de fuente de alimentación (como el e cualquier CPU), acoplado a una tapa semi-flexible que deje circular el aire para entrada y salida, y recortes para acceso a los tornillos de colimación y frenos, con un enchufe para conectarlo basta para una aclimatación sencilla.

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  • Sistema de contrapesos: Un buscador óptico, un Telrad, un enfocador y un ocular de 2” a veces es demasiado peso para el tubo, sobre todo cuando estamos observando cerca del horizonte. El tubo se vence, perdiendo el objeto, desencuadrando todo y con el riesgo de golpear en el suelo o estropear ligeramente la colimación. Un simple sistema de contrapesos es imprescindible si se tienen problemas de este tipo. El mío: tres pesas (una de 0,5 Kg., y dos de 1Kg.), acopladas con imanes (con su correspondiente par pegados a la base para el transporte). Esto permite fácilmente colocar una o varias de las pesas al tubo óptico, que al ser metálico, la fijará sin problema y permitirá tener el contrapeso que necesitemos, desde 0,5 Kg. hasta 2,5 Kg.

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Skywatcher ED120.

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Tubo: Refractor doblete 120 mm. de apertura, 900 mm. de distancia focal (F:7,5).

Montura: NEQ6 Pro con seguimiento y localización de objetos.

Tener un refractor y deleitarse con la puntualidad estelar que ofrece es hermoso. Claro está que no ofrece las mismas prestaciones que el 300 mm, pero lo valoro por dos motivos: el primero, un equipo con el que encontrar sin trabajo determinados objetos cuando se quiere ir “a tiro hecho”. El segundo, el seguimiento automático que realiza. Esto es fundamental para la astrofotografía, campo en el que espero iniciarme en pocos días con la próxima adquisición que os presentaré en su momento. Aparte de todo esto, proporciona unas imágenes muy nítidas, con muy buen contraste y gran rendimiento en planetaria y estrellas. Observar cúmulos abiertos con este refractor es un auténtico deleite. Como pega, principalmente que el tiempo de montaje y alineado duplica el tiempo empleado en montar y colimar el 300 mm.

Modificaciones:

  • Rowan Belt Kit: Una útil modificación para la montura, al eliminar el efecto “backlash” y además el ruido de la montura se reduce y el funcionamiento es más suave.
  • Belcros en zonas estratégicas: Por ejemplo, para colocar el mando del Syscan en lugares en los que el movimiento de la montura no lo coloque en posiciones comprometidas.
  • Diagonal GSO: Dieléctrica, con salida para oculares de 2” y 1,25”. Fundamental para la observación cómoda sea cual sea la orientación del tubo.
  • Booster Norauto N1000: Es una gran opción para esta montura y cualquier aparato que precise de energía y que vayamos a utilizar. He llegado a tener hasta tres sesiones de al menos dos horas cada una de observación, con un uso moderado de GoTo y seguimiento permanente sin tener que cargarlo. Con una pequeña modificación para la instalación de un conversor DC/AC, ahora también puedo enchufar cualquier cosa que utilice un enchufe convencional. Vamos, como si me quiero llevar la tostadora…

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Konusky – 45.

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Tubo: Reflector newtoniano 114. de apertura, 910 mm. de distancia focal (F:8).

Montura: Ecuatorial alemana, manual. Mandos finos para seguimiento.

Este telescopio es el primero que tuve, y aún lo conservo. Obviamente con esta apertura y el resto de características que ofrece, no lo considero válido para unas observaciones medianamente serias. Sin embargo, en su día me sirvió para despertar el ya creciente gusanillo de la astronomía que asaltaba por aquel entonces a ese niño de 9 años que miraba ávidamente por su tubo la luna y buscaba algún planeta y las estrellas de las constelaciones que conocía. Hoy en día, este tubo está instalado en una ventana de mi casa, y aunque el cielo de ciudad (aunque sea una pequeña como esta), un tubo óptico como este y la ventana de una casa no compongan el mejor de los escenarios de observación, siempre está preparado para una vista rápida de alguna estrella, planeta, luna u objeto luminoso, gracias a su orientación hacia la eclíptica.

Hasta aquí la descripción de los telescopios y sus características. Para otro día ya hablaré de oculares, filtros, accesorios varios… hasta entonces, buenos cielos (y a ver si es de verdad…)

 

 

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Cinco consejos para una buena observación.

Muchas veces, sobre todo al comenzar a interesarnos por la observación, independientemente de qué equipo utilicemos o cuáles sean nuestras preferencias, comenzamos sin consejos que, si bien a veces son pasados por alto y pocas veces los vamos a encontrar en algún libro sobre astronomía o guía celeste, me parecen fundamentales y facilitan mucho la vida de cualquier observador.

Sin querer pecar de pretenciosidad, os ofrezco unos consejos que he ido adaptando con el tiempo y que en gran medida me han ayudado en las sesiones de observación, la mayor parte de ellos recopilados de varias fuentes ajenas a mi. Hoy, para comenzar, van cinco:

1- Planificar las sesiones de observación: Has cargado tu telescopio con su correspondiente maleta de oculares, llevas los binoculares impolutos, sonríes pensando en el pedazo de cielo limpio y oscuro que se presenta… lo montas todo, y estás preparado para observar. ¿Para observar qué? Ostras, si vengo sin ninguna idea… pues a observar lo de siempre que ya conozco o a pasar más tiempo de observación mirando las cartas estelares “a ver qué puedo ver” que observando realmente. Nadie dice que lleves las coordenadas de todos los objetos aprendidos, todos los saltos estelares memorizados, los diez objetos NGC que quieres observar tatuados en el antebrazo… pero es útil dedicar unos minutos durante el día, antes de la sesión, a saber qué vamos a ver, por dónde está y si necesitaremos algo para verlo mejor… de este modo nuestras sesiones irán organizadas y no serán un tour improvisado.

2- Pon un hule bonito: La ley de Murphy existe. Si en plena sesión se cae un ocular, caerá sobre una piedra. Si es un tornillo o arandela, caerá sobre el cesped. Pero si vas a la tienda de unos señores de esos que venden de todo y que hay mil en tu barrio, podrás comprar un hule, plástico o cualquier cosa que podrás poner en el suelo antes de montar cualquier equipo. Suavizará caídas, evitará levantar polvo y si pierdes algo, será más fácil encontarlo. El mío es blanco con cuadros azules… digno de abuela.

3- Luz roja, y en su justa medida: El ojo es un órgano fascinante. Pero no perfecto. Para adaptarse a la oscuridad y captar el mayor número de detalles, necesita una adaptación a la oscuridad, que varía entre personas, pero no es menor de diez minutos para ser óptimo. Una luz blanca arruinará nuestra adaptación a la oscuridad y durante un tiempo no tendremos el ojo al 100% para observar. Pero a veces, para anotar datos, cambiar un ocular, leer una carta estelar… hace falta luz. Para ello debemos usar luz roja, tal y como en los cuartos de revelado de fotografía se hace. Es una luz mucho menos dañina para nuestra adaptación (y si nos ponemos tontorrones da un toque romántico), por ello una linterna de luz roja es fundamental. ¿No tenemos una? ¿No la encontramos por ninguna tienda? Pues con un poco de laca de uñas roja tintando la bombilla o el cristal, podemos hacer nuestra brico-linterna roja.

4- Ponte cómodo: Mi compañero Saúl es una mina de sabiduría astronómica, y de él aprendo mucho. Pero lo mejor que me ha podido haber enseñado es a traer una silla plegable, regulable en altura, para observar sentado. En serio, no hay color. Al observar sentado, te encuentras relajado, sin posturas extrañas ni forzadas, cómodo y con todo el tiempo del mundo para dedicar a ese objeto o zona que asoma por tu telescopio o binocular. No diré marcas ni tiendas, pero existen sillas de este tipo en cierta página cuyo nombre tiene que ver con algo la amazonia… prueba a buscar “silla de planchar”.

5- Abrígate: Puede parecer obvio, y cualquiera que haya estado levantado hasta tarde en la calle, y más aún en el campo, lo sabe… Pero me parece un aspecto fundamental. A menudo la diferencia térmica entre el día y la noche es considerable, y según en qué parte del año, más aún. No vale eso de “me pongo una chaquetita y arreglado”… porque lo más fácil es que a la hora de la observación tengas las manos, pies y trasero más fríos que un témpano, y sólo estarás pensando en ir a casa a ponerte calentito bajo las mantas. Buenos guantes, ropa térmica según qué estación, un calzado aislante de la humedad, una capucha (que incluso puede ayudar a aislarnos de contaminación lumínica de otras fuentes), algo para el cuello… en definitiva, ropa y abrigo en condiciones, y una buena previsión de la temperatura y viento que puede hacer por la noche pueden salvar la sesión de observación. Quitarse prendas porque no hagan falta es gratificante, desear tenerlas por tener frío es desesperante.

Espero que estos sencillos consejos os sean de utilidad, y si ya los conocíais… ¡estupendo! Más adelante volveré a la carga con más “trucos” para que las observaciones nos sean más fáciles y placenteras.

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Bienvenida al infinito

Bienvenidos a un blog dedicado a todos los amantes de la astronomía y las maravillas que existen en nuestros firmamentos. Desde el curioso que ocasionalmente ha alzado la vista hacia el cielo nocturno y se ha maravillado ante la inmensidad de tantos “puntos brillantes” que lo pueblan, como al incansable observador que noche tras noche se dedica a observar a través de complejos instrumentales, espero que este blog os resulte ameno, interesante y una pequeña fracción de lo cautivador que puede ser todo lo relacionado con la astronomía.

Sobre este blog, he de decir que el que suscribe no es ningún experto en la materia, solamente un enamorado de todos los secretos, sucesos y tesoros que el firmamento nocturno ofrece a quien lo sepa observar con atención. Casi todo lo que aparecerá en este lugar está hecho a través de mis observaciones, impresiones y experiencias que, con mayor o menor acierto, trataré de compartir con todo aquel que le interese.

El universo y su comportamiento llega a ser abrumador, fascinante, conmovedor, intrigante y su descubrimiento es un viaje infinito en el cual el ser humano apenas ha abierto los ojos para dar el primer paso. Pongámonos en marcha, pues hay mucho que recorrer, y si bien sabemos que el camino continuará más allá de los pasos que lleguemos a recorrer, ¿qué mayor gozo que saber que aún queda un largo viaje cuando se disfruta de él?

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