Cinco consejos para una buena observación.

Muchas veces, sobre todo al comenzar a interesarnos por la observación, independientemente de qué equipo utilicemos o cuáles sean nuestras preferencias, comenzamos sin consejos que, si bien a veces son pasados por alto y pocas veces los vamos a encontrar en algún libro sobre astronomía o guía celeste, me parecen fundamentales y facilitan mucho la vida de cualquier observador.

Sin querer pecar de pretenciosidad, os ofrezco unos consejos que he ido adaptando con el tiempo y que en gran medida me han ayudado en las sesiones de observación, la mayor parte de ellos recopilados de varias fuentes ajenas a mi. Hoy, para comenzar, van cinco:

1- Planificar las sesiones de observación: Has cargado tu telescopio con su correspondiente maleta de oculares, llevas los binoculares impolutos, sonríes pensando en el pedazo de cielo limpio y oscuro que se presenta… lo montas todo, y estás preparado para observar. ¿Para observar qué? Ostras, si vengo sin ninguna idea… pues a observar lo de siempre que ya conozco o a pasar más tiempo de observación mirando las cartas estelares “a ver qué puedo ver” que observando realmente. Nadie dice que lleves las coordenadas de todos los objetos aprendidos, todos los saltos estelares memorizados, los diez objetos NGC que quieres observar tatuados en el antebrazo… pero es útil dedicar unos minutos durante el día, antes de la sesión, a saber qué vamos a ver, por dónde está y si necesitaremos algo para verlo mejor… de este modo nuestras sesiones irán organizadas y no serán un tour improvisado.

2- Pon un hule bonito: La ley de Murphy existe. Si en plena sesión se cae un ocular, caerá sobre una piedra. Si es un tornillo o arandela, caerá sobre el cesped. Pero si vas a la tienda de unos señores de esos que venden de todo y que hay mil en tu barrio, podrás comprar un hule, plástico o cualquier cosa que podrás poner en el suelo antes de montar cualquier equipo. Suavizará caídas, evitará levantar polvo y si pierdes algo, será más fácil encontarlo. El mío es blanco con cuadros azules… digno de abuela.

3- Luz roja, y en su justa medida: El ojo es un órgano fascinante. Pero no perfecto. Para adaptarse a la oscuridad y captar el mayor número de detalles, necesita una adaptación a la oscuridad, que varía entre personas, pero no es menor de diez minutos para ser óptimo. Una luz blanca arruinará nuestra adaptación a la oscuridad y durante un tiempo no tendremos el ojo al 100% para observar. Pero a veces, para anotar datos, cambiar un ocular, leer una carta estelar… hace falta luz. Para ello debemos usar luz roja, tal y como en los cuartos de revelado de fotografía se hace. Es una luz mucho menos dañina para nuestra adaptación (y si nos ponemos tontorrones da un toque romántico), por ello una linterna de luz roja es fundamental. ¿No tenemos una? ¿No la encontramos por ninguna tienda? Pues con un poco de laca de uñas roja tintando la bombilla o el cristal, podemos hacer nuestra brico-linterna roja.

4- Ponte cómodo: Mi compañero Saúl es una mina de sabiduría astronómica, y de él aprendo mucho. Pero lo mejor que me ha podido haber enseñado es a traer una silla plegable, regulable en altura, para observar sentado. En serio, no hay color. Al observar sentado, te encuentras relajado, sin posturas extrañas ni forzadas, cómodo y con todo el tiempo del mundo para dedicar a ese objeto o zona que asoma por tu telescopio o binocular. No diré marcas ni tiendas, pero existen sillas de este tipo en cierta página cuyo nombre tiene que ver con algo la amazonia… prueba a buscar “silla de planchar”.

5- Abrígate: Puede parecer obvio, y cualquiera que haya estado levantado hasta tarde en la calle, y más aún en el campo, lo sabe… Pero me parece un aspecto fundamental. A menudo la diferencia térmica entre el día y la noche es considerable, y según en qué parte del año, más aún. No vale eso de “me pongo una chaquetita y arreglado”… porque lo más fácil es que a la hora de la observación tengas las manos, pies y trasero más fríos que un témpano, y sólo estarás pensando en ir a casa a ponerte calentito bajo las mantas. Buenos guantes, ropa térmica según qué estación, un calzado aislante de la humedad, una capucha (que incluso puede ayudar a aislarnos de contaminación lumínica de otras fuentes), algo para el cuello… en definitiva, ropa y abrigo en condiciones, y una buena previsión de la temperatura y viento que puede hacer por la noche pueden salvar la sesión de observación. Quitarse prendas porque no hagan falta es gratificante, desear tenerlas por tener frío es desesperante.

Espero que estos sencillos consejos os sean de utilidad, y si ya los conocíais… ¡estupendo! Más adelante volveré a la carga con más “trucos” para que las observaciones nos sean más fáciles y placenteras.

vertic_880_0

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s